viernes, 12 de febrero de 2010

Aunque tu no lo sepas


Aunque tú no lo sepas

me he inventado tu nombre
me drogué con promesas
y he dormido en los coches.

Aunque tu no lo entiendas
nunca escribo el remite en el sobre
por no dejar mis huellas.


Aunque tu no lo sepas
me he acostado a tu espalda
y mi cama se queja
fría cuando te marchas.

He blindado mi puerta
y al llegar la mañana
no me di ni cuenta
de que ya nunca estabas.


Aunque tú no lo sepas
nos decíamos tanto
con las manos tan llenas
cada día más flacos.

Inventamos mareas
tripulábamos barcos,
encendía con besos
el mar de tus labios.

Y toda tu escalera.

lunes, 25 de enero de 2010

El kiosco

El kiosco de mi abuelo, traído de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929). Cada mañana de domingo iba a darle encuentro, y allí estaba él, enfrascado en la lectura de cualquier períodico, o jugando al dominó en aquellas mesas con tapa de marmol pulido por roce de las fichas.

"Ausencia", de Liuba María Hevia

Hay ausencias que son como el olvido,
que empolvan madrugadas y semillas,
que se fueron perdidas a esos mares
donde nunca podrán hallar la orilla.
Hay ausencias que rozan con el alma,
mariposas celosas del espacio,
austeras prisioneras de las flores
que te ponen su miel para los labios.
Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta,
que siempre nos recuerdas la distancia.
Hay ausencias gaviotas que te salvan,
que desdeñan fronteras y estaciones,
que rondan las paredes, las palabras
dibujando la fe con sus crayones.
Hay ausencias que te hablan de un mañana,
que se tornan de todos los colores,
que te ponen el mundo en la ventana
y de esperanza llenan los balcones.