Cada vez estoy más convencido de que este sistema económico y social debe explotar. Y no hablo de violencia, mucho menos de guerras, pero esto ha de cambiar. No soy su fan, repito, pero si algo rezuma del mensaje de Cañamero y Sanchez Gordillo es HONESTIDAD. Sus formas pueden resultar toscas, sobre todo para aquellos que se han hecho adictos a canales de televisión en los que del insulto al beso solamente media una pausa para la publicidad.
Me fascina que tan sencillos hombres hayan puesto de acuerdo a los dinosaurios de la política. La derecha y los socioslistos corren a acusar al chivato de la humanidad, a quien corre a decirle a Doña Conciencia que unos y otros están haciendo trampas, están jugando requetesucio.
He visto multitud de veces el empujón, condenable, a la cajera del supermercado. Quien alguna vez haya participado en una manifestación sabe que eso no llega a la categoría de "caricia". Aún así, no es aceptable pero, mucho menos lo es, que Soledad Becerril lo quiera calificar no menos que de violencia de genero. Gordillo dice que le recuerda a la Inquisición. A mi me recuerda el caso de El Lute, que por dos gallinas....
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