sábado, 1 de septiembre de 2012

Gárdidas y pernancias


Recuerdo que Conchita, mi primera profesora de Contabilidad, y más tarde María José, que me puso un fantástico notable en Teoría Económica, bien se empeñaron en enseñarme aquello del balance, del activo y el pasivo. Menos hace que aprendí, o más bien reaprendí, que una empresa puede ser deficitaria y viable a la vez, siempre que hablemos del corto plazo. Rosario y Santos bien me lo reexplicaron, y creo que con éxito porque me valió otro notable saber diferenciar entre ganancias y pérdidas.
En esta tesitura, creo que el culpable de mi confusión es Javier, mi estimado profesor de Lengua, y una excelente persona. Lo siento: no falté nunca a clase, incluso a esas horas moscosas de los martes aunque hubiera partido de Champions. Hice todas las prácticas, y hasta recuerdo que me felicitaste por la de retórica. Parece que la semántica se me atragantó como un polvorón en agosto. Lo siento, Javier, pese a tu esfuerzo no consigo extraer el significado de las palabras.
Leo, pasmado, un alarmante titular que dice “La gran banca tuvo pérdidas en el primer semestre arrastrada por Bankia”.  “¡Ostras!, esto es serio, muy serio, creo que esta noche no cenaré”, pensé. Cuando ya estaba mentalizándome y preparando un botellín de agua (porque en una huelga de hambre no ha de faltar el agüita de botella), me alivié un poco con un subtítulo que decía “Santander, BBVA, Caixabank y Banco Popular han ganado la mitad que en 2011. “Criaturitas de Dios, qué susto”, pensé que esta noche tampoco tendrían qué llevarse a la caja (la mía de dientes, la suya de caudales).
Pero, vamos a ver,… ¿cómo es que pierdes pero que ganas?. Eso es lo que siempre decían los que llegaban a la meta cuando los demás estábamos ya en las duchas. Sí, eso de “lo importante es participar” y “una derrota dulce”. O pierdes, o empatas, o ganas, pero nada de eso de cuarto y mitad, nada de eso de “¿te echo este puñaíto y completamos el cuarto?”. Uno que yo conozco lo expresa mejor, con eso de dentro o fuera, pero suena muy vulgar.

O sea, que ganando 3.555 millones de euros en seis meses y están esmorecíos. ¡Así se pierde, sí señor!. Eso sí que es una derrota dulce, porque te da para 1.200 toneladas de conguitos. Claro que tanto chocolate les podría dar dolor de barriga, porque si les doliera la conciencia no se atreverían a decir ni .

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